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...Y también los Alpes

Escrito por Luis Ferreira el . Publicado en Actividades

Desde el año 2004 varios socios del Aeroclub Nimbus disfrutamos del vuelo a vela sobre el macizo alpino en una salida anual que ya se ha convertido en tradición. Lugares míticos como Saint Auban, Chamonix, Sisteron, el Parcour des Combatants, la Meije, el macizo del Mont Blanc, mont Viso, Blayeul, la Maloup, col de Cabre, le lac de Serre Ponçon, Barcelonette, o el pic de Bure suponen desde entonces un respiro a las ataduras que durante el resto del año nos vemos obligados a padecer por operar en un entorno tan hostil para nuestra actividad como es el aeropuerto de Huesca.

Saint Crepin, aeródromo de alta montaña situado al pie del macizo de los Ecrins, punto de unión entre los Alpes del norte y del sur, a escasos kilómetros de la ciudad de Briançon, ha sido nuestro punto de destino en tres o cuatro ocasiones, en los últimos años además, compartiendo experiencias con nuestros compañeros del Real Aeroclub de Toledo, quienes también estan empezando a conocer el embrujo del vuelo a vela en estos lugares de ensueño. 

El macizo de los Ecrins forma parte del Parc National des Ecrins, situado a caballo entre los departamentos de Rhone-Alps, Savoie y la región italiana del Piamonte. Los esquiadores probablemente lo localizarán mejor si hablamos del macizo que preside los dominios esquiables de Serre Chevalier, Les Deux Alps y Sestriere, o los ciclistas tampoco tendrán dudas si lo relacionamos con los nombres míticos de Alpe d'Huez, el Galibier o el Coll de l'Izoard.

Dentro del macizo tenemos picos que a ningún montañero dejarán indiferente: La Meije o la Barre des Ecrins -ambos por encima de los 4.000 metros-, Ailefroid o Mont Pelvoux. Entre todas estas cumbres aparecen decenas de glaciares que llegan desde todas partes, entre ellos el Glaciar Blanco, un lugar irresistible para cualquier piloto de montaña y un lugar, que a pesar de ser igualmente hostíl para casi cualquier tipo de vida parece sin embargo adecuado para realizar al menos tres actividades apasionantes: la montaña, el esquí... y el vuelo a vela en su máxima expresión.

Los videos corresponden a dos años diferentes, en el primero de ellos se muestra una galería de fotos con una lenta trepada por las laderas que salvan el desnivel existente desde los 1.000 metros del punto de despegue hasta los casi 3.000 metros de las cimas circundantes a la ciudad de Briançon. Este primer esfuerzo nos dará acceso a un bonito recorrido por la vertiente noreste del glaciar dejando a nuestra derecha la Meije, uno de los picos más importantes de los Alpes franceses y el col de Galibier que con 2.645metros supone probablemente el punto más alto del tour de Francia y a la izquierda el Mont Pelvoux, punto central del macizo. Al final de nuestro recorrido la dominante barrera de los Ecrins, que con 4.102m se convierte en el punto más elevado de toda la región. Al situarnos bajo ella e iniciar un necesario viraje de 180 grados hacia nuestra izquierda se presenta ante nosotros el glaciar Blanco en toda su magnificencia. Una inmensa masa de hielo y nieves perpetuas que inicia un recorrido de casi 5km de longitud a 3.600 metros de altura y que tiene una anchura de aproximadamente un kilómetro. Estemos en la época que estemos siempre nos encontraremos rodeados de nieve.

Llegados a este punto iniciamos un simple intercambio de energía potencial por energía cinética, es decir, empezamos a convertir nuestra altura en velocidad lanzando al planeador a una velocidad superior a los 200km que nos conduce directamente a escasos metros del hielo. Aunque la adrenalina se encarga de hacernos mantener la atención en los mandos del aparato, no podemos dejar de admirar todo lo que sucede en nuestro entorno.

Mientras perseguimos nuestra propia sombra proyectada sobre el terreno contemplamos, a los montañeros en su lenta ascensión con crampones o esquís de travesía, también a alguno en agradable tertulia en la terraza del refugio des Ecrins que dejamos a nuestra altura.

Ver (y oír) el video 

Aunque la sensación es la de estar rodando por una autopista relativamente plana, la realidad es que es sólo una sensación, el desnivel del glaciar en sus 5km de recorrido es de unos 1.500m. Al final, sobre la morrena final en la que la ausencia de nieve deja al descubierto los inmensos seracs, no tenemos más que tirar de palanca y convertir el exceso de velocidad en los metros necesarios para volver a la ladera e iniciar un largo y placentero descenso hasta el aeródromo.

No nos hemos alejado más de 30km desde el aeródromo de partida, el vuelo en si mismo es bastante técnico, porque remontar las laderas solo con la ayuda del sol y las brisas puede resultar demasiado largo y tedioso, pero a la vez, la proximidad al lugar de salida lo hace sencillo,.. en cualquier caso el esfuerzo y los kilómetros (de coche) necesarios para llegar hasta aquí se amortizan en los 45 segundos que dura el descenso.

El segundo video corresponde también al mismo lugar. En esta ocasión tras el despegue realizado mediante torno, nos dirigimos a las mismas laderas que el año anterior. Otra vez una lenta ascensión hasta conseguir el ya conocido "pincho". Esta vez no nos dirigimos hacia el glaciar Blanco y cruzando por encima de su morrena  y también por la del glaciar Negro, bordeamos el otro gran pico del macizo que durante muchos años se consideró el más alto, el Mont Pelvoux (la Barre des Ecrins es de muy difícil visión desde el fondo de los valles). La altura disponible nos permite hacer un largo recorrido por los innumerables valles del macizo todavía desconocidos para nosotros.

Ver (y oír) el video

Al final del vuelo un bonito final: un leve sistema ondulatorio nos permite recuperar la altura perdida en una carrera contra el ocaso. Cuesta trabajo pensar en un lugar mejor para contemplar el atardecer sobre la alta montaña.

 

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