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Diez años del buitrazo

Escrito por Luis Ferreira el . Publicado en Aeropuerto Huesca-Pirineos: ¡STOP al vuelo a vela!

Hoy se cumplen diez años de un accidente que aunque grave no pasó de ser un susto (al menos en lo referente a los protagonistas humanos de esta historia).

Aquel día nos estampamos contra un buitre. Uno de los cientos que transitaban y siguen transitando a diario por la ladera que separa los términos de Monflorite y Alcalá del Obispo. La misma ladera en la que se fijaron en el año 1931 los socios del Huesca Aero Club para sus primeros vuelos, precisamente porque contemplaron que estas aves carroñeras iban y venían contínuamente siguiendo siempre los mismos patrones. La misma ladera sobre la que en 2007 se inauguró el hoy aeropuerto Huesca-Pirineos.

El 31 de diciembre de 2002, tres socios de nuestro club despegaron para hacer un vuelo local desde el aeródromo de Monflorite con la avioneta remolcadora que utilizábamos entonces para el remolque de los planeadores. Todo iba sin problemas hasta que al sobrevolar la vertical de la ladera la hélice del avión se comió y trituró a uno de aquellos buitres. Ninguno de los tres ocupantes del avión, ni suponemos que tampoco el buitre se dieron cuenta del peligro y el hecho es que el que se llevó la peor parte fue aquel pobre bicho.

Hubo suerte, relativa, pero suerte. La mayor parte del animal, las alas, las encontramos sobre la ladera poco tiempo después, pero el cuerpo consiguió traspasar el plano de rotación de la hélice, impactó y rompió el parabrisas. La consecuencia inmediata es que las vísceras del bicho terminaron esparciéndose por todo el interior del avión y por las caras de los tres tripulantes, la hélice del motor y el agujero en el parabrisas terminaron de hacer el trabajo. Uno de ellos, el que se encontraba en el puesto trasero se encontraba filmando el despegue con su cámara de video y tras el lógico momento de sorpresa, pudo continuar con una grabación que repentinamente cambió a un estilo que dejaba a "La Matanza de Texas" como cine de aficionados.

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A partir de ahí el piloto reaccionó bien, priorizó seguir volando el avión, se aseguró de que los pasajeros no habían sufrido daños y aterrizó sin mayor novedad. Nada más aterrizar, aún conscientes del riesgo que habían corrido, todos estábamos bromeando sobre el asunto, fue nuestra manera natural de celebrar que no hubiese pasado nada peor. Quien sabe que es lo que podría haber ocurrido si alguna parte del animal hubiese bloqueado alguna de las superficies de mando, si hubiese destrozado la hélice, o si se hubiese parado el motor.

Desde aquel 31 de diciembre del año 2002 hasta la actualidad, Monflorite ha evolucionado desde el viejo aeródromo que cobijaba a la Escuela de Vuelo sin Motor de Huesca hasta el actual aeropuerto de Huesca-Pirineos que gestiona AENA. Entonces, los socios del Aeroclub Nimbus todavía teníamos cierta capacidad de asombro sobre los acontecimientos relativos a lo que ya intuíamos que se nos venía encima, por esa razón a todos nos sorprendió que se escogiese aquel lugar como la ubicación para un aeropuerto de pasajeros. Hoy ya no nos sorprende nada, pero si que nos viene a la memoria el accidente del año 2009 en Nueva York cuando un avión que despegaba del aeropuerto de La Guardia chocó contra una bandada de pequeñas aves y gracias a la pericia del piloto terminó amerizando en el Hudson con ambos motores parados y sin ningún daño para los ocupantes del aparato.

Entre los socios hemos interiorizado aquel día como el de "la mantanza de Texas" una anécdota como tantas otras que se saldó con un parabrisas nuevo y muchos ambientadores. Cinco años después, durante el estudio de seguridad que realizó la propia AENA con motivo de la entrada en vigor del servicio de control aéreo ante los primeros vuelos de Pyrenair del año 2007, el problema de la existencia de los buitres sobre la ladera fue puesto sobre la mesa. Concretamente y tal como figura en el acta de una de aquellas reuniones se dijo:

"Debido a la orografía y condiciones térmicas existentes en la provincia de Huesca, es habitual observar aves en el entorno aeroportuario, abundando entre ellas los buitres y cigüeñas.

Este tipo de aves no pueden ser eliminadas o ahuyentadas, mediante los habituales halcones que suelen operar en los propios aeropuertos. De forma que lo único que puede hacerse como mitigación es realizar los avisos pasra la navegación pertinentes y especificados en el Reglamento de la Circulación Aérea (RCA). Se dispone como medida de mitigación una pistola ahuyentadora de aves y un procedimiento escrito para el uso de la misma a cargo del SEI".

Como es habitual, la opinión de los usuarios históricos de la instalación, los que más información podían aportar al respecto no fue tenida en cuenta y pocos días después, "resuelto" el problema gracias a las conclusiones del referido "estudio", la compañía Pyrenair inició su actividad de transporte de pasajeros con origen y destino en Huesca-Pirineos. ¿Irresponsabilidad o incompetencia?

Si que es cierto que en alguna ocasión, mientras volábamos por la ladera como lo hemos hecho toda la vida, los bomberos del aeropuerto nos han avisado que se encontraban sobre la ladera con esa pistola ahuyentadora de aves a la que se refería el protocolo. A los buitres no se si les ahuyentarían y durante cuanto tiempo, pero a los que seguro ahuyentaban era a los pilotos de los planeadores, a quienes produce cierto desaososiego conocer que desde el suelo están disparando hacia los pobres buitres. Las pistolas, aunque sean de señales es evidente que lanzan algo más aparte del "petardazo".

Es evidente que en todo este tiempo los buitres no han dejado de sobrevolar la ladera de la vieja escuela. La orografía es la misma, en Huesca continua soplando el cierzo, la población de estas aves se ha visto incluso aumentada y ni siquiera AENA ha sido capaz de doblegar sus costumbres. El problema está ahí y el accidente de la nochevieja de 2002 demostró que supone un riesgo muy real.

Muestra de ello es la siguiente fotografía tomada el 12 de noviembre de 2011: ¡¡¡un buitre caminando tranquilamente por el camino de acceso al aeropuerto!!! La mañana, ventosa, permitió  que los buitres realizasen su trayecto habitual con rumbo sur desde las paredes del Salto de Roldán y otros puntos de la Sierra de Guara. Sin embargo, por la tarde las lluvias les obligaron a que el camino de regreso no fuese tan placentero. Aún sin viento la rutina siempre les hace volver por el mismo lugar, pero esta vez, sin el aporte de energía que eolo produce y con las plumas cargadas de agua, alguno de ellos no tuvo más remedio que aterrizar y hacer una parada técnica ¿que mejor lugar que un aeropuerto en el que apenas hay tráfico?

Resulta dificil de creer que el problema no fuese detectado en el mismo momento en el que alguien propuso ampliar las instalaciones de la vieja escuela para construir un aeropuerto. Es cierto que hace diez años nos comimos uno, pero el hecho es que los planeadores vuelan en total sintonía con estas aves con las que compartimos las laderas y corrientes ascensionales. El hecho es que la aviación ligera en general tiene unas velocidades y comportamientos muy similares al vuelo de estas aves. Nada que ver con las velocidades y reducida capacidad de maniobra de la que disponen los aviones de pasajeros. Pero como siempre en todo lo que tiene que ver a la gestación, diseño y posterior gestión del aeropuerto de Huesca, resulta evidente que la lógica y el sentido común no fueron ninguna de las variables que sirvieron para concluir que Huesca necesitaba un aeropuerto de pasajeros y que además, lo necesitaba precisamente ahí.

Otra muestra más de que AENA, en Huesca, más que un aeropuerto ha construído un problema al que nadie es capaz de encontrar solución.

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