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Y otra semana no menos fantástica: Santo Tomé

Escrito por Florencio García el . Publicado en Noticias

La siguiente cita en nuestra agenda de salidas de este verano era la reunión de clásicos de Santo Tomé. Los que ya habíamos acudido a alguna de las ediciones anteriores guardábamos un muy grato recuerdo de la experiencia, y sumando a eso que algunos teníamos la asignatura pendiente de volar a vela en Somosierra y alrededores, y que de todas formas había que llevar el DG1000 hacia el Norte, esta vez aprovechamos la invitación de la gente del Loreto, y acudimos ya desde el miércoles para comprobar como funciona la montaña que hasta ahora menos hemos volado.

La mayor parte de la actividad del Encuentro de Planeadores Antiguos, organizado ya por cuarto año consecutivo por el Club Loreto, se concentra en el fin de semana, especialmente el sábado, pero siempre suele haber más actividades programadas a lo largo de la semana anterior, aparte de la ya habitual invitación de nuestros amigos del Loreto para acudir con nuestros veleros, antiguos o no, para volar durante esa semana y la siguiente. Esta vez decidimos aceptar esa invitación, de modo que el miércoles nos presentamos allí Luis Ferreira y yo con un avión muy poco vintage. Ninguno de los dos habíamos volado prácticamente nada en la zona, así que tras montar el planeador mientras observábamos como los cúmulos iban apareciendo a lo largo de la sierra, no lo pensamos mucho y salimos a "dar una vuelta" por los alrededores. El día, al parecer similar al anterior, resultó ser uno de los mejores del verano, como sabríamos después por distintas fuentes. En efecto, tras tantear un poco la Cebollera, La Pinilla y subir unos kilómetros al NE, nos dedicamos a ir haciendo "turismo" recorriendo la cuerda de la sierra hacia el SO: Somosierra de nuevo, Navacerrada, La Granja, Gredos, y por fin al sur de Ávila el límite O del TMA, que nos permitía dejar de evitar subir constantemente para mantenernos por debajo de los límites verticales de cada zona, hasta tener a la vista el Pico Almanzor!!! Ahí parecía que se acababan las nubes, así que decidimos explorar un poco el llano, e ir reconociendo los aeródromos de la zona. Sobrevolamos Ávila, pasamos algo al S de Villacastín, nos dirigimos a Segovia, buscando Fuentemilanos, que se nos resistió, y volvimos hacia el puerto de Navacerrada, para regresar a Santo Tomé otra vez apoyándonos en la ladera. A lo tonto habíamos hecho unos 350 Km, y lo más curioso es que después nos daríamos cuenta de que nos mantuvimos todo el tiempo entre 300 y 600 m más bajos de lo que hubiera sido necesario. El hecho de salir sin tarea también hizo que nos diéramos la vuelta antes de tiempo. Realmente no hubiera sido nada complicado hacer un 500, bastaría que lo hubiéramos cargado en el LX. En resumen, nuestra primera impresión del Sistema Central fue más que grata. Desde Gredos pudimos ver la convergencia sobre los Montes de Toledo, que Steve Olender se estaba planteando alcanzar, habiendo salido un rato antes que nosotros. Luego sabríamos que también había sido un gran día por esa zona, mucho más habitual despegando desde Lillo.

Cinco minutos antes de llegar a este buen puerto...

... y menos de cinco minutos después, alguno ya había hecho amigos... el de siempre, claro.

La verdad es que nosotros tampoco podemos quejarnos de cómo fuimos recibidos, y no tardamos mucho en estar listos en pista, vistos los cumulos que ya se formaban a lo largo de las cumbres...

...para ser remolcados por la bonita Husky de Loreto.

El lugar de la antigua escuela. Luego haríamos una detallada visita a pie, pero ya en esta primera ojeda identificamos los edificios e imaginamos las "pistas" y emplazamientos de los tornos.

Recorriendo los hitos "turísticos" de la Sierra de Guadarrama, algunos de cerca...

...otros un poco desde más lejos...

... y otros tirando un poco de zoom, cosa de respetar los límites superiores en cada zona. La verdad es que por aqui los traficos comerciales se ven mucho más cerca que en Lillo y alrededores, ojo.

A media distancia entre Navarrevisca y el Almanzor, entreviendo al Sur Arenas de San Pedro, decidimos dar la vuelta y abandonar un poco la montaña. Asi visitamos El Fresno...

...Ávila de los Caballeros, de toda la vida, que casi la confundimos con Ávila...

... Segovia...

... a cuyo Alcázar intentamos dar una pasada... a 1.700 m, pero bueno, era por acercarnos un poco para la foto...

Después retomamos la ladera, por que con tanto entusiasmo turístico, resulta que nos estabamos quedando un poco bajos. Aqui pasando por el despegue de Arcones, o mejor dicho, bajo él...

Nada grave, la ladera nos sostuvo hasta Somosierra y llegamos sin problemas.

... y aterrizamos justo después de Steve, que había despegado unos minutos antes que nostros, y que nos explicaba porqué no se había decidido a llegar a Las Ventas con Peña Aguilera... -no, no es broma, ni nos hemos equivocado en la toponimia...

El día siguiente lo dedicamos a montar la exposición sobre los 100 años de Huesca, que también se incluyó en las actividades del encuentro. Después de un estreno como el del día anterior, ya todo nos parecía poco, asi que aunque el dia no estuvo mal, renunciamos a salir. Asistimos en cambio a la muy interesante conferencia de Ignacio Colomo sobre el Ingeniero Industrial, planeador diseñado y construido por Juan Maluquer en la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid en 1934 y después nos limitamos a esperar la llegada del Tandem Falke del RACT.

Luque Skywalker & Mikel

Carlos y Ricardo, listos para salir

Tomás, feliz de volar en el T-21 con Carlos Bravo

El K2, con Malcom y Leto a bordo, aterrizando en 10 metros escasos.

La bajada del puerto de Somosierra, prácticamente desde la vertical del aeródromo. A la izquierda la Cebollera, y a a la derecha la meseta de la antigua escuela.

El viernes nos esperaba otra de las actividades programadas que también nos había interesado desde el principio: la visita a la antigua escuela de Somosierra. Leto y Carlos Gómez Mira, nos guiaron y explicaron con detalle los restos de las instalaciones, al tiempo que nos daban una verdadera conferencia "in situ" sobre el material y el día a día de los pilotos allí formados.

Leto inicia la ruta arqueológica con este pequeño Stonehenge, que como nos explicó era un círculo encalado para indicar el punto de viraje a base de uno de los circuitos habituales. Al fondo se distingue una pequeña construcción, una de las casetas para el torno.

Siguiendo los decididos pasos de Carlos Gómez-Mira nos dirigimos a la residencia. Siguiendo el camino al frente se distingue la otra caseta del torno. 

Pero primero fuimos a echar un vistazo el hangar, que en la foto anterior se nos quedó justo fuera de cuadro.

Carlos nos habia hablado de otra instalación, una cabaña o mirador, hacia la ladera más al SO, que al parecer sólo disfrutaban los instructores los días con viento adecuado. En aquella época no existía el pinar con el que se repobló esa parte de la ladera, por lo que encontrar esos restos no iba a ser tarea fácil, pero la extraordinaria memoría de Carlos nos llevó hasta ellos casi por derecho.

Lo mismo sucedio con los restos del hangar dedicado a albergar el Weihe y los demás aviones destinados a los instructores. Desde la ubicación del mirador hasta aquí si que Carlos no dudó un momento, y nos guió en línea recta como si estuviera viendo el hangar erigido ante él.

Una de las casetas que ocupaba el torno. Terminamos la visita con el sabor agridulce que nos dejaron las amenas explicaciones y anécdotas de los que conocieron mejores tiempos de estas instalaciones, en contraste con la visión de sus restos en ruinas y completo abandono, y sin poder evitar la reflexión de que en Francia, Inglaterra o Alemania lugares como este son cuidadosamente mantenidos y utilizados para preservar el muy interesante pedazo de historia del que forman parte.

Y así llegamos al sábado, día clave del encuentro, con la exhibición y vuelo de aeromodelos, fundamentalmente clásicos, a la que seguiría el vuelo de sus hermanos mayores. A pesar de no contar con una especialmente numerosa participación, el ambiente resultó extraordinario, y el relativamente pequeño número de participantes en este evento quedó sobradamente compensado por el tamaño de su aficción: El K2 de Malcom, un simpático piloto inglés, y del que tengo la sensación de que Leto no se bajo de lunes a sábado, el T21 de Carlos y Encarnita, Colomo con su Bergfalke, Z con su Falke, los Tandem Falke de RACT y Loreto... y bueno, los menos vintage: la Robin en la que llegaron Roberto y Ramón, nuestro DG1000 y el flamante DG500 del RACT, este último con tantas ganas de montaña y ladera, que sus tripulantes casi no llegan a la cena....

La gente de la organización, en marcha. Conste que aquí los chalecos se los pone la gente voluntariamente, y probablemente sólo en esta ocasión, para identificarse ante el público asistente. Como se puede ver por el resto de las fotos, en ningún momento necesario para circular por el aeródromo o la pista.

ASK-13 de Loreto

Bergfalke primorosamente mantenido por Colomo.

De Havilland Canada Chipmunk. Si os parece que Luis tiene cara de preocupación, tendríais que verle después de la tabla acrobática a la que le sometió Carlos.

Primer premio

Z y su SF-25

El Falke del RACT

Atentos a las inagotables y divertidas historias de Charly Gómez Mira

El sorteo

Los del RACT, como en casa

Yolanda y Coque

Leto y Roberto. Parece que a Leto tambien le gustó este modelo, a pesar de no ser madera y tela.

Ramón y Florencio

Desde el Falke hay que tirar menos de zoom...

Slingsby T-21

Esperando a que tome el 1000 pra salir otra vez

El 500 haciendo ladera en la Cebollera con el 1000

En el 1000 llevábamos ya un rato disfrutando de la ladera, y habiendo alcanzado la cima nos disponíamos a movernos hacia el Sur, pero entonces oímos por la radio que salía el 500 y decidimos esperarles para lo de las fotos. La verdad es que no conseguimos gran cosa, como se puede ver, pero os aseguramos que hay un bonito video de este vuelo que pronto editaremos y subiremos. El caso es que esta tontería casi nos cuesta acabar mal con todos nuestros compañeros en tierra ya, y que llegado un momento, nos dijeron que se iban a preparar para la cena y que allá nos las compusiéramos cuando bajáramos...

Afortunadamente no todos se fueron y bajamos a tiempo para llegar a la cena. Así esa noche disfrutamos de otro rato magnífico y aún volaríamos un poco más el domingo, antes de que llegara la hora de recoger el material y despedirnos.

En resumen, unos estupendos días de vuelo que esperamos repetir. Gracias a toda la gente del Club Loreto, que nos ha hecho sentir como en casa y nos ha dado todas las facilidades para esta "salida" cercana a una zona en la que sin duda deberíamos volar más.

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