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Onda para aficionados

Escrito por Jordi Carceller el . Publicado en Noticias

¿Qué pueden hacer un grupo de pilotos del aeroclub Nimbus un 8 de diciembre en el que sopla en la pista de Monflorite un viento de 30 nudos, dirección 300º y con un horario operativo del Aeropuerto de Huesca de 5 horas?.

 

Si hubiésemos realizado una encuesta entre los socios, la respuesta más probable habría sido una chuletada. Sin embargo esta vez se han recuperado las más arraigadas tradiciones, y el pasado sábado, siete esforzados pilotos,  decidieron heroicamente desafiar todas las dificultades y salir a catar, quien sabe si por última vez, la histórica ladera de Monflorite.

Los pollos sonda fueron José Antonio y Rubén en el ASK. Remolque corto en la recuperada Robin y a los pocos minutos cantan “que se sube a 1 m/s en la ladera a 1.000 m QNH”. En cuanto aterriza la Robin salimos Alfonso y yo en el venerable Twin I. Suelta en la ladera y para arriba, compartiéndola con el ASK. Los esforzados pilotos lerdos empezamos a notar cosas raras: “Ayvá la ladera tira a 1.300…ostras también tira a sotavento…mira en Tierz se sube a 2,5 m, esto debe ser una termoladera… jolín vaya turbulencia…mira, ¡si rumbo norte se sube mucho más..!... evidentemente nos pilló la onda.


NDLR: Por supuesto el autor está de coña, la realidad es que después de un cuidado análisis de situación, en el que valoraron vientos, rotores, orografía, y otros parámetros que como es habitual no revelan para no dar pistas a los principiantes, visualizaron una senoide roja que indicaba claramente la posición de la onda.


El viento algo cambiante marcó el paso de una situación de ladera a onda, que fuimos tanteando. Después de algo más de una hora, cuando estábamos a unos 3.300 m y subiendo, nos reclaman el avión para otro vuelo y a bajar…maldito sea el inventor de la solidaridad humana, o por lo menos el creador de los horarios operativos de AENA que seguramente está más a mano.

El ASK desde el Twin I, buscando donde pillar la onda

 Pues nada,  dejamos la faena a medias y a aterrizar. Maniobra que resultó ser muy distraída, recuerdo estar en muy corta final a baja altura, apuntando contra el suelo a 140 km/h mientras el avión pillaba una cizalladura brutal entre los alaridos de mi compañero: “Recoge ya! Recoge por dios, Carlos!”. Sin duda el mejor momento del día que ya es decir. Según Jesús, que para algo es piloto comercial, no se trataba de una cizalladura sino de tres superpuestas, lo que no seré yo quien contradiga.

Así que al suelo los dos aviones, que salen de nuevo, todavía con más viento y pillando sin excepción la preciada onda. A la hora y pico, una vocecita angelical (creo que los expertos lo llaman AFIS) nos recuerda por radio que el aeropuerto cierra en 20 minutos… viva la alegría, en 15 minutos a bajar desde 4.000 m, si llegamos a tener un par de aviones más en vuelo no sé cómo lo habríamos hecho. 

Guara y el Pirineo al fondo con las primeras nieves del año


El resto, como en cualquier buen día de vuelo: Excelente comida aderezada con brillantes teorías sobre el porqué de la onda y la entrada en fase del sistema multiresáltico Pirineo- Guara, repaso de fotos y vídeos… y un cierto regusto amargo, como el del final del verano, conscientes de que hemos disfrutado de algo que se está acabando.

La gran pregunta es: ¿Qué altura habríamos logrado si hubiésemos podido volar sin restricciones?. El mismo día, en el Pirineo se alcanzaron los 8.000 metros, pero claro, allí no vuelan en aeropuertos de interés general...

Mientras nos lo pensamos podemos ver este vídeo de You Tube, en el que Ruben nos cuenta sus primeras sensaciones con la onda.


Fotos: Alfons, Alfonso y Jordi

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