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Benabarre 2012

Escrito por Luis Ferreira & Florencio García el . Publicado en Noticias

Si algo bueno puede tener el trato hostil que dedica AENA hacia el Vuelo sin Motor en el antiguo aeródromo de Monflorite es hacer desaparecer la tradicional pereza que suele impedirnos abandonar nuestro entorno habitual para salir a practicar nuestro deporte en otros lugares.

El aeródromo de Benabarre es sin lugar a dudas un claro ejemplo de ello. Está en el mismo lugar desde hace casi veinte años, pero hasta ahora, salvo en muy contadas, rápidas y circunstanciales ocasiones, nunca nos habíamos decidido a organizar una salida al estilo de aquella de Calamocha en el verano del año 1999 de la que tan gratos recuerdos conservamos.

El año que ahora termina hemos sido especialmente viajeros: Pirineos en sus dos vertientes, Sistema Central, Alpes, la meseta manchega... Todas las salidas son diferentes, todas nos aportan algo distinto. A unas hemos acudido muchos y hemos volado relativamente poco, en otras la asistencia ha sido más limitada pero sin embargo nos han proporcionado interesantísimas jornadas de vuelo, otras han sido simplemente el preámbulo de historias futuras y en otras, hemos ido en tropel y hemos volado casi sin parar. Benabarre, quizás porque su proximidad no nos aportaba el suficiente porcentaje de cambio sobre los territorios que volamos con más frecuencia, era desde hace años una de esas experiencias que siempre queremos hacer pero que nunca terminábamos de afrontar.

La actividad se planteó desde el principio como Tratado de Luchón en estado puro, y una vez más contábamos con un nutrido grupo de pilotos de Nimbus y RACT interesados en descubrir las bondades de las riberas del Ribagorzana. No negaremos que nuestra fe estaba inicialmente más depositada en la fama de club gastronómico de nuestros anfitriones del Albatros que en las virtudes aerológicas de la zona, pero a pesar de ello, o precisamente por eso, desde principios de año la lista de posibles asistentes había ido creciendo.

Como siempre tiene que haber varios niveles de incertidumbre, hasta muy pocos días antes no sabíamos con que remolcadora contaríamos, o incluso si contaríamos con alguna. Solucionado el tema in-extremis y gracias sobre todo a la "bendita paciencia" de nuestros anfitriones, llegó el fin de semana del traslado. Los primeros en llegar serían José Antonio y Chema con el ASK21 remolcado desde Huesca por la Rallye que pilotaba Jesús Rojo. El DG1000 llegó remolcado desde Santa Cilia por el clásico método terrestre. El domingo empezarían a llegar los primeros miembros del RACT, con el Tandem Falke por sus propios medios, desde Lillo sin escalas, pilotado en solitario por Roberto, y el DG500 por carretera de la mano de Pablo. A partir de ahí el goteo de socios de los dos clubes fue constante. No todos estuvieron toda la semana, pero doy fe de que los que tuvimos la suerte de poder hacerlo veíamos caras nuevas todos los días. 

Pero el caso es que a pesar de tanta gente, no fuimos suficientes para evitar que las noticias que llegaron hasta las respectivas bases lo hicieran con cuentagotas. Eso siempre suele ser señal de que se vuela y sin duda sirvió para generar más expectación.

Montando y tomando posiciones.

Jesús Rojo, soportando la parte menos grata de nuestro circo, se puso a los mandos de la Rally que tuvimos que volver a poner en vuelo tras el accidente de la Robin del pasado mes de junio

La razón de tan pocas noticias resultó ser que desde el primer día las condiciones resultaron excelentes. Una de las primeras fotos que pudimos enviar y que nos consta fue motivo para que alguno adelantase su llegada, fue la del extremo del plano del AA apuntando al Cadí, de vuelta de Andorra. Las condiciones al principio de la semana permitieron desde el primer momento explorar distintas vías de acceso al Pirineo.

Por aquello de buscar la vía más rápida para llegar a nuestros territorios de vuelo más habituales, la primera ruta que exploramos fue la directa al N, buscando el Turbón. Pero pocos días después utilizando el Montsec como base avanzada empezamos a explorar la salida NE que pasando por Tremp y la Pobla de Segur nos llevaba directos a Sort o la Seu de Urgell. Es decir, a las puertas de la Cerdanya. Una vez superado el siempre angustioso trance de volar por territorios poco o nada conocidos, llegamos al Pirineo la mayor parte de los días de la semana. Tuvimos varias jornadas que nos permitieron movernos a lo largo de toda la cordillera, desde el límite con Navarra hasta bien metidos en la Cerdanya francesa.

Esta es la primera foto que llegó a las respectivas bases "de Benabarre", el aeropuerto de la Seo de Urgell, volviendo de Andorra. Visto lo visto hay que reconocer que resultó adecuada para poner los dientes largos.

El Falke (el de la derecha), semihangarado el primer día. A partir del dia siguiente ajustamos un poco más y ya lo pudimos meter entero.

Montsec, a no más de 15km del aeródromo es el primer objetivo montañoso a la vista que enseguida configuramos como nuestra "base avanzada" para la ruta NE.

Coque, que como se ve soportó bastante bien la transición a los territorios abruptos. Está tan contento porque está viendo el Turbón ...también llamado Campo IV. Un punto  ideal desde el que iniciábamos los vuelos sobre las cimas de la cordillera. Desde aquí teníamos que decidir ¿hacia Jaca o hacia Andorra? Sería muy interesante localizar un buen campo alternativo en el valle de Lierp o en las proximidades de Campo. Ahora tenemos que trabajar con Castejón o Aínsa y en ocasiones pueden resultar demasiado lejanos.

Y al fin el Turbón, una montaña de leyenda, donde se cuenta las brujas se reúnen semanalmente para hacer sus aquelarres. Dicen que el Turbón decía aquello de "soy el Turbón, el más alto de Aragón" , pero que alguien le dijo "calle, calle, dijo ella, que más alta es Cotiella". Luego saltó el Aneto haciéndoles callar a todos... pero lamentablemente no encuentro las palabras exactas.

En ocasiones no nos resultaba nada sencillo llegar hasta aquí. Con unos 1.900m llegábamos 600m por debajo de la cumbre, así que lo primero será repostar y seguir subiendo

Y del Turbón ...a Cotiella, que la pinta no es mala.

Desde Cotiella seguimos al Possets, la segunda cima de la cordillera. Aquí estamos de camino al norte desde los Eristes siguiendo la cresta hacia el pico Espadas.

El Vignemale (entre los locales de su cara sur más conocido como Comachibosa o Llardana), siempre impresionante desde arriba...

 ...y todavía más impresionante desde abajo

Barasona, una buena referencia para la vuelta...

...que por cierto aprovechamos para las sesiones de fotos

Coque con Josep Vila, socio de honor del Nimbus y nuestro remolcador "residente".

Rober y un doble de Coque, en su salsa

El embalse de Linsoles, en Eriste, desde las proximidades del pico del Gallinero (valle de Benasque)

Rober, como cerdo en lodazal.

El Montsec la "base avanzada" tal y como se ve desde el aeródromo. Y bueno, si, ...en primer plano el DG500 de Lillo y la Rally

Coque y Dani en el Falke

Pre-estreno de "La alegría de la huerta".  Descargar el video

Aquí muy formalitos, ...algo estarán tramando. Sorprende no ver sobre la mesa los platos de los tomates de huerto que nos traía Jesús todas las mañanas ¿será por eso lo de la formalidad?

Benabarre. Territorio libre a un pasito de casa. Los alrededores dan un poquito de miedo, sobre todo en los despegues hacia el E. Para evitarlo solíamos despegar con los ojos cerrados.


El miércoles, tras confirmarse la terminación de los trabajos en el nuevo DG505 del RACT partió el equipo para su recogida. Roberto, Tomás y Michel salieron con la idea de hacer el mayor número de kilómetros esa misma tarde. Con ellos se fueron también las condiciones favorables.

Los que llegaron ese día fueron recibidos y sorprendidos no sólo con algún vuelo de reconocimiento sobre el Montsec, sino con otra tarea inesperada: todos los presentes fueron invitados a hacer de jurado en el improvisado concurso de tortilla de patata en el que nos enfrentamos Chema y yo con dos versiones bien distintas del tradicional plato.

Valga esto para los que afirman que lo de las tortillas aeronáuticas son un mito o que solo las hago en Francia. Nada más lejos de la realidad. El resultado del concurso solo lo conocen los comensales.

Y tras la cena, los gintonics, las disertaciones teóricas sobre la trayectoria de la estación espacial, los paseos nocturnos por la pista y la caza de estrellas fugaces. Una fatiga oiga.

El jueves se instaló sobre toda la comarca una masa de aire cálido y polvoriento que dificultó mucho la salida de la zona del aeródromo. A pesar de ello conseguimos burlar esta situación y fue fundamentalmente gracias a que el Falke demostró su gran utilidad en condiciones como estas. En los alrededores de Benabarre los techos eran muy limitados, pero tirando del molinillo el Falke consiguió ir avanzando hacia el N, informando a los demás de las ascendencias y techos que iban encontrando. La visibilidad debida a la calima era tal que a escasos 10 Km del Turbón, su inequívoca silueta era absolutamente indistinguible para los adelantados del Falke. Afortunadamente nada más cruzar la sierra en la que se apoya Roda de Isábena, la masa de aire cambiaba radicalmente, tanto que no sólo pasaron a observar nítidamente ante ellos el impresionante Turbón, sino que igualmente a E y O alcanzaron a adivinar prácticamente toda la cordillera. Además magníficos cúmulos se distribuían por todas partes de forma que pudieron elegir destino a placer. Se dedicaron a ganar algo de altura en el Turbón mientras esperaban paciéntemente la llegada del AA. A partir de ahí volamos juntos rodeando el Possets y finalmente llegando juntos al Aneto con altura suficiente como para entretenernos en diversas pasadas por las crestas del macizo intentando cazarnos fotográficamente buscando el mejor encuadre. El resultado fueron las que en Lillo afirman son las mejores fotos que tienen de su Falke, gracias a la cámara de Chema Bentué. Lástima que las que nos hicieron a nosotros no les hicieran justicia.

Iniciando el ataque al Aneto desde la cara sur del Aragüels y aguja Juncadella. Se nos ve pequeños debajo de semejante mole.

Cregüeña (si), el ibon natural más grande del Pirineo 

Un poquito más cerca pero todavía por debajo. Glaciar de Coronas, paso de Mahoma (aqui desde otro punto de vista bastante más sufrido)

Y al fin arriba. Estos se lo tuvieron que pasar en grande. Volando desde Jaca es raro encontrar gente en la cima. Siempre llegamos tarde.

Sobre las crestas y lo que queda del glaciar del Aneto

Con 4.000m y aprovechando que por una vez está despejado, nos permitimos acercarnos a Luchon. Chema está convencido de que está tan verde por la somanta de agua que nos cayó en abril.

Y así se ve el macizo del Aneto desde Luchon. "La cara oculta" según solemos verlo habitualmente.

...y hasta aquí hemos llegado. Estamos encima del aeródromo de la Llagonne, a no más de 50km de Perpignan, pero el camino parece complicado desde aquí. ¡Vive... l'Espagne!

Al final resultó otro muy interesante día de vuelo. Pero, aunque sea una comprometida afirmación en este contexto, no todo es volar, así que no podemos seguir sin detenernos un poco para señalar que desde el primer día pudimos disfrutar del aeródromo y todas sus instalaciones como si estuviéramos en casa. Los compañeros del Albatros nos cedieron el uso de su sede sin ninguna limitación. Todos cuantos han participado en alguna salida de este tipo saben bien que poder acampar en el propio aeródromo bajo una buena sombra, disponer de duchas y lavabos, cocina, salón de descanso y de briefing, y de una magnífica chimenea en la que asar unas longanizas, son los máximos lujos a los que podemos aspirar. Por no hablar de un mueble bar excelentemente surtido (que nuestros amigos cometieron el error de no cerrar bajo llave, y que creo que intentamos dejar medio repuesto antes de irnos), del que dar cuenta contando estrellas fugaces cada noche junto a la pista. A las facilidades en el propio campo hay que añadir la hospitalidad de la ciudad de Benabarre de la que disfrutaron aún más quienes no estuvieron acampados en el propio aeródromo.

La primera cervecita después de volar

Tomás, devorando el Pirineo.

El Presidente, racionando la cena 

La familia Arcas, esperando la vuelta de Dani

Pablo, Santi, Luis y Coque tan frescos después de haber subido media docena de tresmiles.

Elena y Elisa, mareando a Camel

Santi, preparando las longanizas 

¿o eran butifarras?

El viernes las condiciones seguían siendo parecidas a las del día anterior. Calor desde muy temprano, calima... De todas formas, con la esperanza de poder alcanzar el paraíso al Norte, nos preparamos para salir y despegamos relativamente pronto con el DG1000 (Luis & Alfons), ASK 21 (Víctor, Tomás) y DG500 (Santy, Florencio)... llenos de moral, pero hundiéndonos sistemáticamente más o menos en el mismo orden en el que despegamos. Aceptamos el mensaje de los elementos y nos dedicamos a visitar Benabarre y a prepararnos para la cena.

Alfons, dando las últimas indicaciones.

Tomás y Victor 

Santi y Florencio, como si volviéran de más allá del Canigó.

Luis y Alfons, ...recién hundidos también

Este fue el peor día de la semana en cuanto a vuelos, pero en cambio acabaría siendo uno de los que sin duda guardamos mejor recuerdo. La cita para la cena era en casa de Ramón Ferrer, y se había oido algo sobre unos cargols...

Y efectivamente exterminamos una cantidad enorme de gasterópodos, pero no fue lo único que saldría de la parrilla. Hubo aperitivos, hubo muuuchos cargols, hubo entrecot, postres, copas, una gran sobremesa... la hospitalidad de los Ferrer no parecía conocer límites. Lo dicho, una tarde memorable. Desde aquí una vez más un abrazo para toda la familia!

El sabado 11 nos despertamos buscando ávidamente en el cielo indicios de los cambios meteorológicos prometidos por las previsiones de los últimos días. El agobiante calor no parecía dispuesto a dar tregua. Se adivinan cúmulos pero vuelven a estar bastante lejos de nuestro alcance. Las opiniones se dividen entre los que vemos las mismas condiciones del día anterior y los más optimistas que creen adivinar imperceptibles cambios de las infinitas tonalidades del azul grisáceo del cielo y otras cábalas más próximas al misticismo que a la ciencia, e incluso más parecidas a las que se oían por la noche, en el corro de sillas mirando al cielo buscando estrellas fugaces con un gin-tonic cerca. Lo cierto es que la temperatura seguía siendo aproximadamente la misma y que mientras abríamos el hangar y preparábamos todo no se apreciaban cambios significativos.

Pero esto es así, y si no se despega no se obtiene respuesta a tanta incertidumbre, o sea que vamos preparando los aviones e incluso distribuyendo tripulaciones. En este momento es cuando los más pesimistas respecto al día se definen de verdad, sobre todo si renuncian a volar... Así por ejemplo Santy cedió su puesto a Rafa en el 500, convencido de que repetiría la experiencia del día anterior.

Estábamos en todo esto cuando nuestro equipo turísitico a las tierras de la Merkel, apareció con un nuevo remolque por la puerta del aeródromo, centrándose a partir de ese momento toda nuestra atención en su contenido. Tengo la sensación de que sólo pasaron unos pocos minutos desde ese momento hasta ver el nuevo avión totalmente montado, revisado y prácticamente en pista.

Un rato después, y como los viajeros declinaron el honor de hacer el primer vuelo, resintiéndose de la paliza de más de 3.000 Km en poco más de 48 horas, Florencio y Rafa tuvieron la suerte de hacer el vuelo inaugural, así que se prepararon con la intención de hacer poco más que un corto vuelo de prueba, visto lo dudoso de las condiciones.

Coque y Yolanda en el Falke, fueron los primeros en salir ¿A que no sabíais que este mismo avión formó parte de la flota de la Escuela de Huesca allá por los primeros 90?

Preparados. pero pensando que sería poco más que un sube y baja

Los del nuevo juguetito salieron los primeros y alargaron un poco el remolque, para darse la oportunidad de tomarle el tacto al avión durante algo más que los 10 minutos del viernes. Un rato después, sin demasiadas alegrías, fueron ganando poco a poco altura y tanteando los pequeños relieves hacia la cantera de Estopiñán. Lo mismo que el día anterior, calima y mala visibilidad, y con un gran cúmulo al norte del Montsec, que de momento les resultaba inalcanzable. El tiempo iba pasando, y con mucha paciencia y procurando asegurar fueron ganando la distancia hasta aquel primer y aparentemente único cúmulo. Y luego desde aquél a otro igualmente lejano y aislado de manquera que cuando quisieron darse cuenta estában ya sobre Sopeira, y como el día anterior, en un microclima totalmente distinto. Hacia el Este y hasta dónde les llegaba la vista -Cerdanya- las nubes se desarrollaban en altura amenazando tormentas más o menos inminentes, así que se dirigieron en dirección contraria, ahora ya fácilmente y por derecho. Habiendo alcanzado la base de las nubes avanzaban a toda velocidad y alcanzaron enseguida el Turbón, sobre cuya ladera O dieron unas cuantas vueltas. A todo esto en el DG1000 seguíamos un lento peregrinar que nos terminó llevando al Turbón por una ruta no muy conocida, vinimos desde el E, por la sierra de Sant Gervas.

Con dos DG dando vueltas sobre el Turbón escuchamos que despegaba el 500! Efectivamente, unos noventa minutos después del primer despegue parece que Rober se había recuperado algo del viaje y seguramente inspirado por nuestro lento pero inexorable progreso, y probablemente de forma especial por el episodio de un ratito antes, cuando cantábamos 4.000 y subiendo a tope de vario, se subió al 500 con Jordi y siguieron nuestros pasos.

En el 505 y en el 1.000 estábamos ya con alturas estratosféricas y con calles de nubes que nos permitían ir más o menos hacia donde quisiéramos, pero justo al Norte se abría una zona más despejada sobre todo el macizo del Aneto, así que no tuvimos dudas, prácticamente por derecho nos colocamos en su vertical en unos minutos. Después pudimos brujulear por la zona a nuestro antojo. Bajamos al Gallinero, después, atravesando el valle, recorrimos toda la cuerda de Sierra Ferrera hasta Peña Montañesa, nos acercamos a Cotiella, luego de nuevo al Turbón y para terminar el día a Ordesa.

De vuelta, ya en las proximidades del campo, con mucha altura de sobra y con la masa de aire en calma, los del DG505 retomaron el objetivo inicial de su vuelo, recorriendo todo el arco de velocidades, desde el vuelo lento y algunas formas de no-vuelo, hasta la VNE, y casi en todas las actitudes e inclinaciones en principio permitidas por el manual en la configuración de 20 m, lo que unido a las anteriores casi cuatro horas de vuelo en distintas condiciones y a la vista de las fotografias parece que les dejaron una impresión bastante completa y muy favorable de su nueva adquisición.

Estrenar un avión presentándole el macizo del Aneto no es poca cosa. ¡A ver como se deja volar ahora en el llano!

Y un rato más tarde, más caras satisfechas. Jordi y Roberto también llevaron al 505 hasta el Aneto, con lo que la eficacia de la nueva flota y no menos la de sus pilotos en este nuevo entorno, quedaba probada.

Así llegamos al domingo 12 de agosto, y empieza a tocar retirada y dispersión. Empezamos por despedir a Rober, que de nuevo volvería a volar el Falke en solitario hasta Lillo. Un poco después despedimos a Coque y Yolanda, con el 500 desmontado y empaquetado la tarde anterior, también en dirección Sur. Quedaba organizar la logística para devolver nuestro material a Monflorite y Santa Clia, desmontar y preparar el 505 (no antes de que Rafa y JA le hicieran otras cuatro horas de vuelo en otro de esos días nada fáciles). Después de eso todavía desmontamos el 505, el 1000, preparamos el aerotransporte del ASK21 remolcado en vuelo y nos pusimos en marcha hacia Monflorite.

Una vez en Monflorite los moradores de las tierras de Don Quijote consideraron que era un poco tarde para afrontar otros 500 km y que lo mejor sería tomarlo con calma y hacer noche en Huesca, así que todavía pudimos disfrutar de otra magnífica cena en comandita, con el remolque del 505 perfectamente aparcado y custodiado en el patio de la vieja escuela. Al principio la cosa se vio algo amenazada, la ciudad estaba un poco hasta arriba por San Lorenzo y nosotros llegábamos justo a la hora de la cena. Pero finalmente disfrutamos de un estupendo menú gracias a los festejos del patrón de todas las parrillas.

Buen final para una semana en la que hemos compartido más de un centenar de horas de vuelo en la mejor compañía, en esta ocasión gracias a la hospitalidad de la gente de Benabarre. Si después de como les dejamos el bar nos vuelven a invitar, no dudaremos en volver. Gracias de nuevo a todos los que lo han facilitado y aportado su trabajo desde Nimbus, Albatros y RACT.

IL y AA en doble arribada a Benabarre