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Monflorite, la pasión de volar

Escrito por Luis Ferreira el . Publicado en Noticias

“Monflorite, la pasión de volar” es un documental que realizó y produjo José Irigoyen en el año 2005 como proyecto piloto de una posible serie de televisión con distintas historias aeronáuticas. Lamentablemente el proyecto no fructificó y nunca se rodaron los demás capítulos que tenía previstos.

Nosotros tuvimos la suerte de quedarnos con una copia de ese “capítulo cero” que ahora, ocho años después, el propio autor nos autoriza amablemente a difundir. Esperamos que os guste, dura 24 minutos y consideramos que merece mucho la pena.

La historia que relata el documental pretende exponer una jornada normal de actividad en la Escuela de Vuelo sin Motor del viejo aeródromo de Monflorite. Como hilo documental nos presenta a un piloto sorprendente, un aventurero nato que en los años 50 y sin haberse subido nunca a un barco, se lanzó a la aventura de navegar desde Hong-Kong a Barcelona sobre un junco chino. Se trata de Luis Maynard, que cumplió su viejo sueño de conseguir su licencia de piloto de planeador cuando contaba ya 81 años.

Cuando se rodo este documental, la actividad histórica de aquella instalación se encontraba en uno de sus momentos más álgidos, pero también ante una encrucijada: las obras que la convirtieron en el actual Aeropuerto de Huesca ya llevaban un año de recorrido, y SENASA, su último gestor, ya la había abandonado tras anunciar que la consideraban incompatible con la actividad comercial que suponían iba a generar. Desde agosto del año 2004, el Aeroclub Nimbus era ya pues el último heredero de aquella historia que iniciaron en Huesca un grupo de entusiastas del Vuelo sin Motor allá por el año 1931. 

Los socios del Nimbus, conscientes de su responsabilidad, se encontraban durante aquellos años batallando en todos los frentes en los que fueron capaces para conseguir que el nuevo aeropuerto se diseñase desde sus inicios con unos criterios que permitiesen la convivencia de una infraestructura de transportes destinada a ser el punto de fin y de inicio de apasionantes historias en nuestro Pirineo, con la instalación, exclusivamente deportiva, que venía siendo desde hace ya muchas décadas. Como resultado de aquellos contactos consiguieron que el Ministerio de Fomento modificase la redacción del Plan Director de manera que el resultado de la ampliación siguiese permitiendo el desarrollo de esta actividad. Lamentablemente AENA hizo caso omiso de aquel requisito.

Hoy, ocho años después, tras la finalización de aquellas obras y tras cuatro temporadas en las que se recibieron contados vuelos de pasajeros con destino a las estaciones de esquí del Pirineo, nos encontramos ante un verdadero problema: Un aeropuerto que es evidente no ha satisfecho ninguna de las expectativas que justificaron su construcción, que debido al incumplimiento del Plan Director reconocido por AESA ha conseguido acabar con una actividad de larga tradición en Huesca, que no ha logrado la certificación exigida por el Ministerio de Fomento debido a sus defectos en su diseño y que además, el déficit de más de 4 millones de euros anuales que soporta le sitúa ante un futuro tristemente incierto. Incluso la simple vuelta atrás que muchos apuntan ahora como la única solución medianamente honrosa para este despropósito parece una opción poco realista.

Aquel Monflorite que durante años fue conocido en toda Europa como uno de los mejores sitios para practicar el Vuelo sin Motor ha terminado volviendo ahora a los medios de comunicación de todo el mundo como uno de los máximos exponentes de lo que ahora hemos denominado como los “aeropuertos fantasma españoles”.


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